Me encantan las galletas caseras. Es que el sabor que tienen y el gusto que dar prepararlas uno mismo no tiene precio.
Estas que hoy traigo son de vainilla y chocolate y no tienen huevo por lo que son aptas para los intolerantes al mismo.
Tienen un ligero sabor a las galletas de mantequilla y a caramelizado por el azúcar que se tuesta en el horno.
Quedan crujientes y yo por lo menos no me puedo comer sólo una. Probadlas vosotros y me decís. :)

